
El bandoneón y su músico se funden
en un verso tan triste como el ayer.
Como la despedida de Cristo y Maria,
como la lanza que acaba con la vida.
Suenan en el aire armonías de viento,
un dos por cuatro que me pone contento.
Como cuando cae la nieve en el invierno,
como cuando estando solo en ti pienso.
Dulce sonido, lejano, distante.
Dulce sonido, extraño, errante.
El bandoneón y su músico se funden
en una simbiosis que parece mística.
Como una princesa y su extraña tiara,
como el sol iluminando todas las mañanas.
Suenan en el aire armonías de viento,
un hermoso tango que recordare de viejo.
Como aquel hermoso y lejano primer beso,
Como aquella frase que deje en el tiempo.
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