Mi enfermedad me lleva a vivir otra realidad, absurdo son los momentos de lucidez donde puedo pensar en que de alguna manera mañana todo va a estar mejor.
Mi vida siempre fue un rocanrol sin destino, eso es algo que me gusto mucho en el momento donde las luces se apagaban y quedaba mano a mano con la gente.
Aunque me guste cantar algún tango perdido, vago las calles de mi ciudad entre la gente que quiere seguir luchando por algo en lo que nadie cree pero nadie dice nada.
Una vez un viejo me dijo con tan solo mirarme, que la vida es un vaivén de personas lugares e historias que cuando envejecemos tenemos ganas de contarle a alguien.
Aunque a veces no me encuentre, porque estoy lejos de aquí…
Perdido en un pensamiento que interrumpe en un momento…
Aunque ni yo mismo sepa que es lo que tengo dentro mió…
Prometo que algún día, si es que antes no me voy, cambiare…
No hay comentarios:
Publicar un comentario