
Eterna y fría,
un instante en el que desaparece el mundo.
Donde nadie existe, donde solo predomina
un simple beso.
Quizás fue el paso del tiempo
o solo es la cornisa donde nos movemos,
somos todo, pero al mismo tiempo somos...
la nada misma.
El vació que sonríe al día a día,
la hoja que serenamente cae del árbol
hasta tocar el suelo armoniosamente
anunciando lo inevitable de la vida.
un instante en el que desaparece el mundo.
Donde nadie existe, donde solo predomina
un simple beso.
Quizás fue el paso del tiempo
o solo es la cornisa donde nos movemos,
somos todo, pero al mismo tiempo somos...
la nada misma.
El vació que sonríe al día a día,
la hoja que serenamente cae del árbol
hasta tocar el suelo armoniosamente
anunciando lo inevitable de la vida.
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