martes, 11 de septiembre de 2007

Triste Invierno


Eterna y fría,
un instante en el que desaparece el mundo.
Donde nadie existe, donde solo predomina
un simple beso.

Quizás fue el paso del tiempo
o solo es la cornisa donde nos movemos,
somos todo, pero al mismo tiempo somos...
la nada misma.

El vació que sonríe al día a día,
la hoja que serenamente cae del árbol
hasta tocar el suelo armoniosamente
anunciando lo inevitable de la vida.

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